África bajo la amenaza de la segunda ola del coronavirus

En Sudáfrica, Nigeria o en la República Democrática del Congo… en distintos lugares de África desde hace semanas aumentan los nuevos casos de coronavirus. La segunda ola, que hace rato se impone en otros lugares del mundo, recién ahora se extiende por el continente africano, que ha registrado más de 2,5 millones de casos desde el comienzo de la pandemia, con cerca de 59.000 fallecidos desde entonces.

Ado Mohammed, director de Asuntos de Salud del D-8 (grupo de ocho países en vías de desarrollo), expresó a DW su preocupación por el avance de los contagios. “La segunda ola ya llegó. Las personas deben actuar de forma responsable y respetar las medidas. Pero siguen yendo a bodas, a eventos, iglesias y mezquitas. Se dan la mano, no respetan la distancia física ni usan mascarillas”, dice.

La curva va hacia arriba

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las autoridades sanitarias de 47 países de África han registrado una media de 46.000 nuevos casos a la semana desde octubre, en comparación con los 29.000 casos semanales que hubo entre comienzos de septiembre y comienzos de octubre. Ruanda ha sumado solo en diciembre casi tantos casos como entre febrero y noviembre, y eso a pesar de que bares y clubes nocturnos están cerrados desde marzo. En Kenia los números empezaron a subir en septiembre, y a la fecha notifica 20.000 casos a la semana. Como respuesta, el gobierno ordenó el cierre de las escuelas y extendió el toque de queda.

Sudáfrica también parece golpeada por la segunda ola. Según datos de la Universidad Johns Hopkins, el país es responsable de uno de cada tres casos registrados en África, y en julio, cuando peor estuvo, tuvo 14.000 casos diarios. Después de un descenso de los contagios durante el otoño, el número de nuevos positivos ha vuelto a crecer con fuerza, llegando a 8.000 por día. El ministro de Salud sudafricano, Zwelini Mkhize, explicó que la tasa de positivos llegó al 21 por ciento.

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La mutación sudafricana

Según Wolfgang Preiser, jefe del Departamento de Virología Médica de la Universidad de Stellenbosch, el momento en que llegó la segunda ola a Sudáfrica es sorprendente, pues en el hemisferio sur es verano. “Tenía la esperanza de que nos salvaríamos hasta el otoño, en abril, cuando es más frío”, dijo Preiser a DW. Una posible explicación para este incremento en el número de casos podría ser una nueva variante del virus, que se ha extendido por el país en el último tiempo. Esta mutación sería más infecciosa, dice Preiser.

Para frenar la propagación de la nueva cepa, varios países han detenido el tráfico aéreo con Sudáfrica, incluida Alemania. También el gobierno sudafricano ha reaccionado intensificando las medidas contra el virus: se han cerrado las playas públicas y se han restringido las ventas de alcohol.

Pero el economista nigeriano Lawal Habib enfatiza que endurecer el confinamiento no puede convertirse en una estrategia a largo plazo para contener el avance de la pandemia en África. “La debilidad de la economía africana no puede hacer frente a una segunda ola a través del confinamiento total”, dice el experto a DW. Los efectos del primer cierre aún se sienten, afirma. “Un nuevo confinamiento no hará nada, salvo agravar la pobreza y el desempleo”. En lugar de ello, los gobiernos deberían confiar más en el teletrabajo, propone.

Esperanzas puestas en la vacuna

Sigue siendo difícil saber cómo de extendido está el coronavirus en el continente. Según la OMS, el nivel de toma de pruebas en África es muy bajo, en comparación con otras regiones. Solo entre Sudáfrica, Marruecos, Etiopía, Kenia, Nigeria, Camerún, Ruanda, Uganda y Ghana hacen el 70 por ciento de todos los exámenes. Y en el continente hay 54 países.

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Como sea, en África también hay muchas esperanzas puestas en las vacunas desarrolladas recientemente y que ya han sido aprobadas en distintos lugares del mundo. El ministro de Salud de Nigeria, Osagie Ehanire, anunció que el Gobierno recibirá 20 millones de dosis. También Kenia ha encargado 24 millones de vacunas. Esto es posible gracias a la iniciativa COVAX, que tiene como objetivo garantizar que todos los países del mundo tengan un acceso igualitario a las vacunas.

Aun cuando algunos países, como Sudáfrica, ya en enero recibirían las primeras dosis, los expertos asumen que pasarán varios meses antes de que las vacunas estén disponibles en todo el continente. John Nkengasong, jefe de la Agencia Africana de Protección de Enfermedades, dijo que no espera que las vacunaciones masivas empiecen en África antes de mediados de 2021.

Lecciones de la primera ola

Por ello es aún más importante luchar con todas las fuerzas contra la segunda ola, dice Wolfgang Preiser. Él cree que Sudáfrica ha aprendido lecciones de la primera ola y ahora está mejor preparado en términos de insumos médicos. “También espero que las infraestructuras sanitarias recién creadas traigan también mejoras a largo plazo”.

Sudáfrica ha demostrado ser capaz de hacer frente a situaciones de catástrofe. “La clasificación de pacientes según el nivel de gravedad de cada caso para que reciban el tratamiento óptimo no es inusual en este país. Esto se hace de forma rutinaria en muchos países pobres”, dice Preiser.

Lo que ahora hay que hacer es poner en práctica lo que se aprendió en 2020: “Usar mascarillas, mantener la distancia física, hacer la vida social tanto como sea posible al aire libre”. El virólogo también piensa que las consecuencias del virus generarán un efecto disuasorio, pues los simples llamados a tomar conciencia no son suficientes. “Quizás ahora se vea claramente que donde hubo una fiesta hoy el abuelo está muerto…”, dice. Un segundo confinamiento total es poco viable, estima. Ahora cada uno debe hacerse responsable de sí mismo y de su familia, para controlar la curva de esta segunda ola.

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(dzc/lgc)

Fuente: DW