Britney Spears celebra su cumpleaños con el lanzamiento de su nuevo single

Britney Spears, que sigue sumida en una triste batalla judicial con su padre para recuperar el control sobre su vida y su carrera, dijo que no volvería a la actividad hasta superar sus problemas. Ayer, día en que cumplió 39 años, lanzó un nuevo single pero sin romper su promesa, ya que no ha ido a ningún estudio para grabarlo. Se trata de «Swimming in the stars», un descarte de las sesiones de grabación de su último álbum, «Glory», de 2016.

Producida por Matthew Koma, la canción es un cadencioso dance-pop típico de Britney con un estribillo que parece expresar un grito de libertad:

«And we’ll stay alive / In shades of neon lights / Where you and I collide / So let’s go / Swimming in the stars tonight / Oh, and we’ll glow / And shimmer in the diamond lights / We’ll dive in / Head first, all the way down / In gravity’s arms we’ll drown / The world is ours / When we’re swimming in the stars» («Y nos mantendremos vivos / En las sombras de las luces de neón / Donde tú y yo chocamos / Así que vamos / Nadando en las estrellas esta noche / Oh, y brillaremos / Y brillaremos en las luces de diamantes / Nos sumergiremos / De cabeza, hacia abajo / En los brazos de la gravedad nos ahogaremos / El mundo es nuestro / Cuando estemos nadando en las estrellas».

Hace tres semanas, la cantante demandó a su progenitor en un juzgado de Los Ángeles para revocar su tutela y poder recuperar tomar las riendas de su vida otra vez. Los abogados de Spears y de su madre, Lynne, instaron al padre de la cantante a renunciar a una tutela que ha dictado la carrera de la estrella del pop durante más de una década. Pero la jueza no les dio la razón.

Se ha programado otra audiencia para el 16 de diciembre y expertos legales esperan que la solicitud de Britney salga adelante, porque es inusual que alguien tan joven y productivo como Spears esté en una tutela testamentaria, que generalmente se usa para proteger a los ancianos, los enfermos y los discapacitados mentales.

Mientras tanto, el movimiento #FreeBritney, integrado por fans de la cantante, sigue organizando protestas en las calles y en las redes sociales para exigir que su padre deje de controlarla. «Apoyamos la decisión de Britney de no trabajar mientras James Spears siga involucrado y tenga el control de su vida», ha dicho una de sus portavoces. Su padre se lleva 100.000 dólares al año por cuidar de su hija mientras que ella solo recibe 1.500 dólares al mes cuando su fortuna se estima en 250 millones de dólares.

Fuente: ABC.es