Cuba aprueba ley de bienestar animal tras presión de la sociedad civil

Cuba aprobó un decreto sobre el bienestar de los animales, solicitado desde hace mucho tiempo, en lo que algunos activistas por los derechos humanos califican como un triunfo inusual de la sociedad civil en el país comunista donde el sacrificio de animales y las peleas de gallos y perros siguen siendo algo común.

La medida tiene como objetivo prevenir la crueldad y crear conciencia sobre la necesidad de proteger a los animales, lo que marca un avance cultural en una nación donde abundan los vagabundos y la costa está sembrada de cadáveres de pollo sacrificados en rituales religiosos.

Aunque los detalles siguen siendo escasos, la nueva legislación se aclarará dentro de los 90 días cuando se publique en el Boletín Oficial.

“Cuba era uno de los pocos países de América Latina que no tenía una ley de bienestar animal, por lo que tener una ahora es una alegría inmensa”, Fernando Gispert, presidente de la sucursal de La Habana de la Asociación Cubana de Medicina Veterinaria.

El Ministerio de Agricultura dijo que el decreto, que regula los experimentos científicos, el manejo de perros callejeros y las prácticas veterinarias, entre otros asuntos, respondió a las preocupaciones expresadas en un debate nacional sobre la nueva constitución hace tres años.

Sin embargo, durante décadas, los activistas por los derechos de los animales han pedido una legislación sobre el bienestar de los animales, en gran parte a través de canales oficiales en el estado de partido único, donde la disidencia pública está mal vista.

En los últimos años, frustrada por la lentitud del cambio, una generación más joven ha optado por ejercer presión sobre las autoridades con marchas, protestas en espacios públicos y campañas en redes sociales.

“Esto ha sido un ejemplo para todas las comunidades que quieren que se escuche su voz”, dijo Beatriz Batista, de 23 años, quien se ha convertido en una de las líderes del movimiento. “Tienes que presionar, presionar”.

La aprobación del decreto subraya hasta qué punto la sociedad civil cubana se ha fortalecido últimamente, en particular gracias al despliegue de Internet que ha aumentado el flujo de información y ha permitido a los ciudadanos movilizarse mejor, dicen los analistas.

En un país donde exigir cualquier cosa al gobierno fuera de los canales oficiales está mal visto como un debilitamiento del frente común contra el viejo enemigo de la Guerra Fría, Estados Unidos, no es de extrañar que un tema que no se considera particularmente delicado sea el que galvanice a muchos cubanos. ellos dicen.

“Si bien es importante, este decreto ley es un fruto relativamente fácil que tanto el gobierno como los activistas de la sociedad civil pueden celebrar por haberlo elegido en una tensa colaboración / enfrentamiento”, dijo el experto en Cuba Ted Henken del Baruch College de Nueva York.

SACRIFICIO ANIMAL

La creciente voz de los activistas ha propiciado una proliferación de iniciativas ciudadanas para rescatar y esterilizar a los callejeros y limpiar las costas y cauces de los restos de sacrificios de animales.

“Luchamos para que los animales muertos no se queden afuera en los espacios públicos”, dijo José Manuel Pérez, presidente de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba reconocida oficialmente.

Pérez dijo que la sangre de los animales sacrificados tenía un significado espiritual y que los sacrificios habían aumentado últimamente debido al crecimiento de los creyentes, pero también debido a la mala práctica.

El ministerio dijo en un comunicado en su sitio web que los sacrificios no serían prohibidos pero que el decreto estipularía que se realizarían de manera “compasiva y rápida, evitando el dolor y el estrés”, estableciendo algunos criterios amplios.

Los partidarios de las peleas de gallos, a menudo organizadas en arenas oficiales, dicen que es parte de la cultura cubana y, más ampliamente, caribeña. Los activistas dicen que al menos debería regularse estrictamente para evitar una crueldad innecesaria.

Para aquellos a quienes les preocupa que el decreto no sea lo suficientemente extenso, la periodista independiente cubana Mónica Baro dijo en una publicación de Facebook ampliamente compartida: “Es mejor tener un marco mínimo de protección legal que nada”.

Fuente: Reuters