Hijo de Jair Bolsonaro, condenado por desacreditar a la prensa

Que la Justicia brasileña haya condenado al hijo del presidente Jair Bolsonaro por sus comentarios contra una reconocida periodista, podría ser un caso anecdótico, pero no lo es. El mandatario brasileño y su entorno han pasado a ser reconocidos como una clara amenaza contra el periodismo independiente, al cumplirse la mitad de su mandato de cuatro años.

“Reporteros sin Fronteras registró 580 casos de hostigamiento y ofensas contra la prensa por autoridades de Brasil en 2020, un 85% (de los casos) por Jair Bolsonaro y sus hijos. Hay que aplaudir a la prensa brasileña, que continúa su labor clave de fiscalizar al Gobierno”, sostuvo este 25 de enero el chileno José Miguel Vivanco, director ejecutivo para las Américas de Human Rights Watch.

Cuatro días antes de esta declaración de Vivanco y del informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF), de forma inédita la Justicia del estado de Sao Paulo había condenado al diputado Eduardo Bolsonaro, un hijo del mandatario, a pagar una indemnización a la premiada periodista Patricia Campos Mello, del diario Folha de Sao Paulo.

El juez Luiz Gustavo Esteves puso una sanción superior a los 5.000 dólares al diputado Bolsonaro, como indemnización por “daños morales” a favor de la periodista. El legislador había acusado a la laureada periodista de haber usado “métodos de seducción” para obtener informaciones con el fin de elaborar un reportaje periodístico durante las elecciones de 2018.

Bolsonaro fue electo presidente en esa campaña y asumió el poder el 1 de enero de 2019. A dos años de su ejercicio en el poder, RSF asegura que el presidente y su familia han diseñado “un sistema destinado a desacreditar a la prensa y a reducir al silencio a los periodistas críticos e independientes, considerados como los enemigos del Estado”.

Se trata de un señalamiento grave, ya que no se está ante hechos aislados, que pudieran ocurrir en un contexto de crispación. Se está, en verdad, ante un sistema.

Algunos medios de comunicación son “peores que la basura, porque la basura se puede reciclar”. Con una frase de este tenor comenzó este 2021 la campaña de descrédito del mandatario brasileño, quien suele hacer generalizaciones. Según Bolsonaro, la prensa “no sirve para nada” y no consiste más que en “rumores y mentiras constantes”.

“Ella intentó seducir a Hans River (una de sus supuestas fuentes). No solo el hombre seduce a la mujer, la mujer también asedia al hombre intentando hacer una insinuación sexual para intentar entrar la casa y buscar en su computadora alguna cosa contra Jair Bolsonaro, que no encontró”, aseveró el diputado Bolsonaro para descalificar el trabajo de la periodista.

Folha de Sao Paulo, uno de los medios de prensa más prestigiosos de Brasil, en su momento desmintió en forma rotunda esa acusación y publicó todos los mensajes intercambiados por Campos Mello con River, que, por el contrario, sugieren que fue el propio informante quien propuso una mayor intimidad, lo que fue rechazado de plano por la periodista.

Según el juez, que emitió la sentencia el 20 de enero, Eduardo Bolsonaro, al ocupar un cargo importante como legislador y “siendo el diputado más votado en la historia del país e hijo del actual presidente, por obvias razones, debe tener mayor cautela” en sus declaraciones.

“Eso es lo que se espera de los que tienen que tener un mayor sentido de responsabilidad con la nación”, manifestó el juez.

La periodista, que entre muchos galardones ostenta el Premio de Periodismo Rey de España 2018, ya había sido objeto de ataques del propio presidente Bolsonaro, así como de descalificaciones de tinte machista por parte de activistas digitales vinculados con la base política del gobernante.

Campos Mello fue la autora de un reportaje de investigación sobre la difusión en masa de informaciones falsas en las elecciones de 2018, en las que se impuso Bolsonaro usando justamente las redes sociales.

Fuente: diariodecuba

Imagen: Eduardo Bolsonaro, diputado. FOLHAPRESS