Joven de 16 años muere en un tiroteo entre bandas durante la Nochevieja en Burdeos

Burdeos (258.000 habitantes), la novena ciudad de Francia, marca tendencia: la tradicional quema de coches, la noche de San Silvestre, estuvo acompañada, este año, de un tiroteo entre bandas de delincuentes adolescentes, que costó la vida a un joven de 16 años.

Desde hace varias décadas, es tradicional que la «banlieue» / suburbios de París y las grandes ciudades, «celebre» el fin de año quemando coches.

Buen año, mal año, el año nuevo francés llega desde los años 80 del siglo pasado con un millar corto o largo de coches incendiados. Este año, el confinamiento y el toque de queda han tenido un efecto relativamente disuasivo: «solo» hubo 861 coches quemados con mucha «fiesta». Tendencia a la baja, relativa. El 2019, San Silvestre se cobró 1.457 coches quemados.

Pero Burdeos ha puesto una nota ensangrentada. La quema de coches estuvo acompañada de un batalla campal entre dos bandas de delincuentes jóvenes y adolescentes, que se cobró un muerto de 16 años.

Pistolas y fusiles de asalto

Entre las 22.30 y las 24 horas del sábado 2 de enero, dos bandas comenzaron a pelearse a pedradas, estacazos… en el barrio de Aubiers, en la «banlieue» de Burdeos. La batalla comenzó apedreando e incendiando coches. Hasta que un grupito de una de las bandas irrumpió en el «frente» en un coche, tiroteando a sus rivales con pistolas y fusiles de asalto, comprados en el mercado negro, a un precio que oscila entre los 1.500 y los 2.000 euros, según las fuentes policiales.

Los vecinos de la plaza Ginette Neveau, del barrio de Aubiers, siguieron el tiroteo aterrados, silenciosos, con las luces de sus apartamentos apagadas, para evitar algún tiro «perdido».

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La policía tardó una media hora corta en aparecer. Solo descubrieron dos decenas de coches apedreados y/o incendiados, el cadáver ensangrentado de un adolescente de 16 años. Otros tres jóvenes de 13, 15 y 16 años yacían por tierra, heridos. Un vecino de 35 años que regresaba a su domicilio, al filo de la media noche, también fue herido de cierta gravedad.

Burdeos amaneció silenciosa y ensangrentada. La noticia del tiroteo fue percibida como un síntoma trágico. Vincent Maurin, alcalde adjunto de Burdeos, saca esta primera conclusión: «Se trata de un fenómeno de nuevo cuño. Se ha cruzado una línea roja. La queda de coches era un horror. Estábamos habituados. Este año se han usado armas de guerra. El baño de sangre se ha cobrado un muerto».

Fuente: ABC.es

Imagen: Captura de una cámara de videovigilancia en el barrio de Aubiers en la que se aprecia que los servicios de emergencia evacúan en una camilla a una persona tras el incidente – AFP