Líder opositor ruso Aléxei Navalny tendrá que cumplir con una pena de prisión por haber violado los términos de su libertad condicional

Navalny, uno de los críticos más acérrimos del Kremlin, fue condenado por un tribunal ruso que dictaminó la violación en los términos de su libertad condicional tras una sentencia suspendida en 2014. Aunque el tiempo que el opositor cumplió en arresto domiciliario será tenido en cuenta, su equipo llamó a manifestaciones contra la decisión, que varios países de Occidente se apresuraron a condenar. El abogado de Navalny avanzó que el político apelará el fallo.

El líder opositor ruso Aléxei Navalny tendrá que cumplir con una pena de prisión, luego de que un tribunal lo condenara este 2 de febrero a tres años y medio de cárcel por haber violado los términos de su libertad condicional en una sentencia que se remonta al 2014 y la cual fue suspendida y calificada de arbitraria por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El equipo de Navalny pidió a sus partidarios que protestaran de inmediato contra el fallo en el centro de Moscú. Mientras, el abogado del opositor dijo que apelará el fallo a la vez que países como Estados Unidos, Francia, Alemania y Reino Unido rechazaron la decisión de la Justicia rusa y exigieron la “inmediata” liberación del líder. 

Navalny, uno de los críticos más destacados del Kremlin, y en especial del presidente Vladimir Putin, fue arrestado en la frontera rusa el 17 de enero después de regresar de Alemania, donde se estaba recuperando de un envenenamiento con el agente nervioso Novichok.

“Durante su supervisión, Navalny no apareció para el registro en la oficina del inspector penitenciario en siete ocasiones”, señaló el representante del Servicio Penitenciario de Rusia, durante la vista judicial este 2 de febrero.

La declaración se produjo mientras Navalny asistía a la primera cita en la que los jueces evaluaron el posible cumplimiento de su condena en una cárcel, tras ser trasladado desde la prisión de Matrósskaya Tishiná y asistido por la abogada Olga Mijáilova.

El político y activista de 44 años también fue acusado de haber violado el “orden público en más de 50 ocasiones”, lo que “supone una violación de las condiciones de su libertado condicional”, aunque los representantes de la agencia federal no mencionaron ejemplos concretos.

Antes de la sentencia, el descontento de miles de simpatizantes del activista anticorrupción no se hizo esperar: este martes intentaron protestar frente al tribunal para rechazar el asedio contra el líder político pero la Policía fue desplegada en las inmediaciones del lugar, se acordonaron las calles y los agentes arrestaron al menos a 120 personas, según indicó el grupo OVD-Info de monitoreo de detenciones.

Los violentos arrestos en Rusia contra ciudadanos que exigen la liberación de Navalny han dado la vuelta al mundo en los últimos días. El domingo, la Policía detuvo a alrededor de 5.800 personas durante las protestas, incluidos más de 1.900 en la capital, un récord de detenciones no visto desde la época de la desaparecida Unión Soviética.

La acusación de la Justicia rusa sobre la violación de la libertad condicional

El prominente opositor del presidente Vladimir Putin llegó a esta situación luego de ser arrestado el pasado 17 de enero cuando regresaba a su país, después de cinco meses de recuperarse de una grave intoxicación por el agente nervioso Novichok, desarrollado tradicionalmente en la antigua República Soviética, según determinaron distintas autoridades europeas.

Tras una pugna con Moscú y la intervención de Alemania, Navalny pudo salir de emergencia de Rusia a bordo de un avión ambulancia con destino a Berlín, en agosto de 2020, luego de sufrir el envenenamiento. El opositor cayó gravemente enfermo durante un vuelo en territorio ruso, hecho por el que estuvo en coma y por el que el activista acusa al Kremlin de ser responsable.

Navalny y sus abogados explican que durante su recuperación en Alemania no pudo presentarse personalmente ante las autoridades rusas, como exige su libertad condicional. Pero para Moscú, el investigador y activista anticorrupción sencillamente incumplió los términos y debe ser llevado a prisión.

De acuerdo con el Servicio Penitenciario de Rusia, el líder opositor se tenía que presentar dos veces al mes antes del vencimiento del periodo de libertad condicional, el pasado 30 de diciembre, pero solo durante 2020 Navalny no lo hizo en al menos seis ocasiones, antes de ser envenenado en agosto en Siberia.

Además, el Servicio Penitenciario de Rusia aseguró que Navalny fue dado de alta el 20 de septiembre y que a mediados de octubre ya había superado “todas las secuelas de la enfermedad”, por lo que podía presentarse ante las autoridades.

La imputación se remite a 2014, cuando fue señalado de malversación de fondos, algo que Navalny rechaza y declara que son acusaciones falsas con motivaciones políticas.

“Estamos dispuestos a explicar pacientemente todo, pero no vamos a reaccionar a declaraciones aleccionadoras ni a tomarlas en cuenta”, afirmó este martes el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, al tiempo que calificó de intervención en asuntos internos, las críticas de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) por este caso.

Para esta semana está prevista la llegada a Rusia del jefe de Política exterior de la UE, Josep Borrell, quien rechazó los arrestos contra los manifestantes y declaró que el Gobierno ruso debe cumplir sus compromisos internacionales.

Este martes, los Estados bálticos Estonia, Letonia y Lituania pidieron al principal organismo europeo de derechos humanos, el Consejo de Europa, y a la Organización para la Seguridad y la Cooperación (OSCE), que intervengan para la liberación de Navalny y sus partidarios e investiguen las presuntas violaciones de derechos humanos cometidas contra ellos.

A pesar de la presión internacional, la sentencia fue dictada y Navalny tendrá que regresar a una cárcel.

Con AP, Reuters y EFE

Fuente: France24