Medicinas naturales para tratar la infección causada por el COVID-19 cuenta con el respaldo del Gobierno de Luis Arce

Los pueblos originarios de Bolivia ya habían demostrado su eficacia durante la primera ola de la pandemia de COVID-19 en el país. Ahora, ante la escalada de contagios, el uso de medicinas naturales para tratar la infección causada por el virus SARS-CoV-2 cuenta con el respaldo del Gobierno de Luis Arce, además del sector médico.

El presidente boliviano ha sido un conocido promotor de la medicina natural. En sus reuniones de gabinete instruye servir tazas de infusiones a cada funcionario y funcionaria. De esta manera –asegura- se mantendría fuerte el sistema inmunológico de sus colaboradores.

Para el responsable de Vigilancia Epidemiológica del Servicio Departamental de Salud (SEDES) de Cochabamba, doctor Rubén Castillo, la apología de la medicina natural por parte de Arce tiene resultado. “Todas las estrategias actuales nos sirven para controlar y afrontar esta enfermedad. Sabemos que la medicina tradicional tiene propiedades naturales para contrarrestar cualquier tipo de infecciones”, dijo a Sputnik.

“No tenemos estudios que garanticen la efectividad de estas sustancias naturales, que evidencian efectividad. Sí nos coadyuvan, por eso tenemos varios antiinflamatorios naturales que el personal médico receta para paliar los síntomas”, agregó el médico. 

El 8 de enero, Arce recibió en la Casa Grande del Pueblo a productores de medicina natural y organizadores de las ferias “Unidos contra el COVID-19, con Producción Nacional”. Durante el encuentro, el presidente afirmó ser testigo de la eficacia de hierbas como wira wira, eucalipto, matico, none, molle, khea khea, quena, “entre otros productos que de alguna manera han logrado reforzar en hermanos y hermanas su inmunología y poder resistir el embate del coronavirus”.

Asimismo, la dirección de Medicina Tradicional del Ministerio de Salud de Bolivia redactó un protocolo específico para el abordaje de COVID-19, previsto para entrar en vigor todavía en enero, según aseguraron desde esta oficina.

Con este posicionamiento, el Gobierno de Arce marca una diferencia abismal con la gestión anterior de Jeanine Áñez (2019-2020), quien trataba con desprecio a los saberes ancestrales sobre medicina. Incluso su ministro de Gobierno de facto, Arturo Murillo, llegó a calificar de “estupideces” el uso de hierbas para tratar COVID-19.

La ventaja de una buena alimentación

Emilio Cisneros es una exautoridad indígena de la Nación Chichas, en el departamento de Potosí, que limita con las repúblicas de Chile y Argentina. Durante la primera oleada de COVID-19, él, su esposa y sus tres hijos se contagiaron. Comentó a Sputnik que quienes se enfermaron en su comunidad, Jatun Ayllu Calcha, sanaron sin problemas. No tuvieron que lamentar muertes, a diferencia de las ciudades. 

Para tata Emilio, como lo llaman en su pueblo, la clave de la buena salud en las áreas rurales está en su alimentación. “Como pueblos indígenas originarios campesinos, durante la primera oleada del COVID-19 no hemos sufrido la muerte de nuestra gente. Tampoco se ha enfermado gravemente, gracias a nuestra comida natural ancestral”, afirmó. 

“Como originarios, nuestra comida es natural, lo cual es favorable para nosotros. En cambio, la gente de la ciudad se alimenta de comida chatarra. Nuestra alimentación sana ha sido un gran beneficio para combatir el CODIV”, aseguró.

“Para esta segunda ola, en nuestros ayllus y comunidades tenemos plantas medicinales”, dijo Cisneros. Enumeró al jengibre, al wira wira y al eucaliptus, entre otros remedios naturales que crecen en su comunidad. 

“Al eucalipto tienes que hacer humear por la casa y el cuarto donde duermes. También para tomar como refresco ha sido muy efectivo”, contó. En cuanto al jengibre y al wira wira, se los bebe como infusiones.

¿Qué es singani medicinal?

“Parece un chiste pero es verdad. El año pasado, cuando ha empezado la cuarentena en nuestro territorio habíamos elaborado bastantemente singani“, comentó Cisneros. Esta bebida, cuya graduación alcohólica ronda los 40º, se produce a partir de la fermentación de uvas moscatel de Alejandría en la región de los valles de Potosí y Chuquisaca.

“Hay que tomar singani en ayunas, o cuando agarra fiebre, puro ya. La mayoría de la gente se ha curado con singani y eucalipto, ha sido muy efectivo en varias familias”, entre ellas la de Cisneros, comentó.

La exautoridad originaria se mostró esperanzada en que pronto se inicie una vacunación masiva, que según el Gobierno ocurriría en marzo, cuando lleguen 1,7 millón de dosis de Sputnik V, producida por el laboratorio Gamaleya, de Rusia. 

“El año pasado, en plena cosecha de la fruta ha venido la cuarentena. No podíamos hacer nada. Ha sido un fracaso total para los pueblos indígenas, porque ¿adónde íbamos a llevar la fruta? Se ha echado a perder bastantemente, y no hay recompensa por parte del Gobierno”, sostuvo Cisneros.

Este 12 de enero fue un día para recordar, ya que se realizó el primer paro de transporte contra el Gobierno de Arce, asumido hace dos meses. Los sindicatos de transporte local y pesado bloquearon las principales avenidas del país, en reclamo de que el Gobierno amplíe el diferimiento de pago de créditos bancarios por seis meses más.

Por ello, en las ciudades la gente trajinaba de un punto a otro, a menudo apretujada en las veredas. “Es lo contrario de lo que queremos. Toda aglomeración de personas condiciona la posibilidad de transmisión de este virus”, dijo el doctor Castillo.  

“Sabemos que siempre hay contacto estrecho entre grupos de personas aglomeradas. Entonces llamo a la reflexión a las personas, que tomen conciencia de la necesidad del autocuidado y del distanciamiento”, expresó. 

¿Qué está pasando en Bolivia? 

La segunda ola de COVID-19 comenzó en diciembre y no deja de crecer. Actualmente tres ministros de Arce están con licencia médica por esta enfermedad, que ya afectó a más de 175.000 personas en el país y causó el fallecimiento a más de 9.400, según el último reporte del Ministerio de Salud. En promedio, en los últimos días se informa de 2.000 contagios nuevos cada día, con mayor prevalencia en las ciudades de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba.

De acuerdo con Castillo, el intercambio social de fin de año ayudó grandemente a que la curva de casos ascendiera: “Lamentablemente, estas últimas fiestas han condicionado la transmisión intrafamiliar, durante las reuniones que han realizado los grupos familiares”.

Fuente: sputniknews

Imagen: © AP Photo / Sara Aliaga