Parche de hielo de Noruega se derrite debido al cambio climático sacando a la luz flechas de hasta 6.000 años de antigüedad

Los parches de hielo son masas de hielo que se encuentran a gran altitud. Al contrario que los glaciares, no se mueven y por eso pueden preservar  objetos en perfecto estado y son de gran ayuda para las investigaciones arqueológicas. En 1997 en Yukon, Canadá, se encontraron cientos de artefactos del neolítico en uno de ellos.

Ahora, el parche de hielo de Langfonne, en la montaña noruega de Jotunheimen, se acaba de convertir en uno de los más importantes ya que en su hielo se encontraban perfectamente preservadas 68 flechas y cinco puntas de flecha que datan desde el período Neolítico hasta la Edad Media.

El parche de hielo Langfonne es el yacimiento de hielo donde mayor cantidad de flechas de la antigüedad se han encontrado

La capa de hielo de Langfonne se ha reducido un 30% en los últimos 20 años. Actualmente sólo queda un 10% del tamaño que llegó a tener durante la Pequeña Edad de Hielo. Pero gracias a esto, los investigadores han podido descubrir flechas de hasta 6.000 años de antigüedad.

Los arqueólogos también han encontrado en el parche de hielo huesos y astas de reno, lo que indica que la zona era un lugar de caza clave de este animal. La mayoría de las flechas encontradas son de hace 4.000 años y están muy bien conservadas.

El deshielo es el gran aliado y a la vez el gran enemigo de los arqueólogos

La arqueología glacial es relativamente nueva pero tiene mucho potencial debido a que se prevé que aumenten los deshielos debido al cambio climático. Es posible que a Langfonne le queden muchos secretos por desvelar.

LANGFONNE Y LA MÁQUINA DEL TIEMPO

Los arqueólogos comenzaron a estudiar el parche de hielo de Langfonne hace 15 años. En 2006 un senderista encontró un zapato de cuero de hace 3300 años.

Los arqueólogos de esta investigación tenían la teoría de que los parches de hielo se van descongelando y dejando al descubierto los objetos de su interior de forma ordenada según fueron depositados. De esta manera, los objetos más antiguos se encontrarían en el núcleo más profundo de los parches, al igual que en las capas de la tierra.

Esta característica sería de gran ayuda para los investigadores, ya que podrían reconstruir con más exactitud las costumbres de los habitantes de esas zonas de miles de años atrás. Pero, al analizar las flechas con carbono-14, se dieron cuenta de que no era así. Las flechas no habían salido al exterior en un orden específico. Había flechas con milenios de diferencia muy cerca unas de otras.

La gravedad, las corrientes de agua y el viento mueven los objetos mucho más de lo que se cree. Sin embargo, las flechas más recientes sí que parecen haberse quedado en el lugar donde las abandonaron, aunque el resto de ellas acabo en un lugar muy lejano a su origen.

La velocidad del deshielo debido al cambio climático hace que los investigadores vayan contra reloj. Tienen que actuar deprisa para que no se pierdan los restos o cambien de posición, privándoles de valiosos datos sobre el pasado.

Fuente: quo