Placenta artificial que sustituye al útero materno,un proyecto pionero en Europa para salvar la vida de los pequeños

Una placenta artificial que sustituya al útero materno para salvar a los bebés prematuros: es el proyecto pionero en Europa impulsado por dos hospitales de Barcelona con el objetivo de salvar las vidas de los pequeños.

Pese a los avances de la medicina en los últimos siglos, el embarazo sigue entrañando riesgos para la vida humana, y la prematuridad extrema es uno de los principales problemas que afectan este proceso natural.

Es una complicación que afecta cada año a 25.000 familias de toda Europa con niños nacidos antes de las 28 semanas de gestación, que mueren antes de llegar al mundo o se enfrentan a graves secuelas físicas y neurológicas si sobreviven.

Ante esta traba de la naturaleza surge la iniciativa liderada por los hospitales Sant Joan de Déu y Clínic de Barcelona para fabricar una placenta artificial que permita a los prematuros extremos seguir viviendo y desarrollándose fuera de su madre.

“Estamos ante un proyecto único en Europa, un reto médico y tecnológico para encontrar una solución transformadora que ofrezca una oportunidad a los bebés que nacen con seis meses o menos de gestación al año en Europa”, manifestó en rueda de prensa el doctor Eduard Gratacós, director del área de natalidad del Hospital Sant Joan de Déu.

Riesgos de nacer antes de tiempo

En un estadio tan prematuro como los seis meses antes de su momento de llegar al mundo, el organismo de los fetos no está preparado para acciones tan esenciales para el cuerpo humano como respirar o comer.

Según la revista médica JAMA (Journal of the American Medical Association) publicó en 2015, la mortalidad de niños que nacen en este período del embarazo puede llegar a ascender al 75%.

De los bebés que superan el proceso del parto pese a estas condiciones, entre un 75 y 95% presentan importantes secuelas relacionadas con su desarrollo cerebral, cardiovascular y respiratorio que les afectan en la edad infantil y adulta.

Aunque la medicina permita salvar sus vidas, los órganos de estos niños, que pesan entre 500 y 1.000 gramos, no están lo suficientemente desarrollados para exponerse al mundo exterior.

Los cambios de temperatura y la respiración mecánica someten a su sistema nervioso a un grave estrés que desemboca en secuelas.

En la comparecencia para presentar la iniciativa, el doctor Gratacós explicó que esta situación se puede revertir aprovechando “la propia naturaleza del bebé” para “hacerlo sobrevivir” en un ambiente artificial que simula el vientre materno.

Esta es la idea detrás de la placenta artificial, un artilugio que está bajo estudio desde hace más de 60 años, aunque solo en la última década se produjeron suficientes avances en su investigación para pasar al desarrollo práctico.

Entorno artificial para proteger al feto

El proyecto nacido en Barcelona se basa en la experiencia de profesionales como Gratacós en cirugía prenatal y neonatología, y ha comenzado a probarse mediante prototipos ensayados con fetos animales.

Se trata de la primera iniciativa en Europa para una simulación de la placenta, en paralelo a las que siguen en proceso experimental en hospitales de Philadelphia y Michigan, en Estados Unidos, Australia y Japón.

Su aplicación consiste en transportar al feto desde el útero a una bolsa artificial llena de líquido, donde el bebé podrá seguir recibiendo el oxígeno y los nutrientes necesarios a través del cordón umbilical.

El traslado a la placenta sustituta es un proceso extremadamente delicado y uno de los principales retos para los médicos españoles.

“Tenemos que conseguir cortar el cordón y conectarlo rápidamente a la placenta artificial, e impedir que el feto comience a respirar expandiendo sus pulmones, es decir, evitar que pase a ser un bebé”, señaló en declaraciones difundidas por la Fundación ‘la Caixa’ —entidad que apoya este proyecto— la doctora Elisenda Eixarch.

Eixarch, una de las investigadoras senior, precisó que el proceso se tiene que hacer en tan solo unos minutos y que se entrenará específicamente a los profesionales que lo lleven a cabo para poder ejecutarlo con éxito.

Sus creadores aclararon que no se trata de un sistema de reproducción artificial, sino de dar asistencia a un bebé que ya existe y que la necesita para sobrevivir.

No obstante, como todo procedimiento nuevo deberá someterse a la evaluación no solo científica, sino también ética.

Por ello, el doctor Gratacós explicó que los aspectos en torno al proceso serán evaluados por expertos en materias como el derecho reproductivo y la bioética, además de familias que han tenido un bebé en estas condiciones.

Esperanza para miles de familias

Luisa Martínez es madre de Mateo, un niño al que se le diagnosticó una enfermedad rara cuando estaba en la semana 30 del embarazo pero pudo nacer con seguridad gracias a una cirugía del equipo de neonatal de Sant Joan de Déu.

“Como madre de un hijo que fue intervenido prenatalmente y que nació con muy bajo peso, creo que da la oportunidad de venir al mundo con mucha más seguridad, con un inicio de vida mucho más fácil y con mucha menos incertidumbre de cara a su desarrollo futuro”, dijo Martínez sobre el proyecto en declaraciones difundidas por la fundación ‘la Caixa’.

Tras su presentación al mundo, el próximo reto para los impulsores es conseguir que un feto animal sobreviva en la placenta artificial y demostrar que sus órganos funcionan correctamente tras un tiempo.

Una vez superada esta fase, que se prevé que dure dos o tres años, el objetivo es “llevarlo a una realidad clínica en los siguientes”, manifestó el doctor a cargo de la iniciativa científica.

Si la placenta artificial funciona con éxito, su aplicación permitirá cambiar el rumbo de la vida de muchos niños y garantizará que familias de todo el mundo, como la de de Martínez, vean crecer con seguridad a sus pequeños.

Imagen: © Foto : Pixabay / boristrost

Fuente: sputniknews