Suero equino hiperinmune, la nueva apuesta argentina contra COVID-19

Tras la aprobación en Argentina para utilizar el suero equino hiperinmune en el tratamiento de pacientes adultos con COVID-19, todos se preguntan de qué se trata. El Gobierno prevé su distribución “en hospitales, clínicas y sanatorios”. ¿Qué es y cómo funciona?

A pesar de las fuertes dificultades que ha sufrido Argentina a lo largo de la pandemia de COVID-19, lo cierto es que el país ha sido pionero en obtener una vacuna en América Latina —la rusa Sputnik V— y comenzar a inmunizar a su población desde los primeros días de 2021. 

Ahora, suma a sus estrategias de combate al virus SARS-CoV-2 una nueva herramienta, el suero equino hiperinmune CoviFab, a ser “distribuido en hospitales, clínicas y sanatorios”, según informó la Casa Rosada en un comunicado.

La producción del suero se hace a partir de una articulación público-privada, a manos del laboratorio Inmunova, en la zona norte de la provincia de Buenos Aires, escogida junto a otras 83 iniciativas para ser financiada por el Gobierno nacional por un valor de 100.000 dólares.

Con pruebas de 10 meses de duración, este suero completó su última fase de estudios clínicos requeridos por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Los resultados demostraron una baja del 45% en la mortalidad por COVID-19; un descenso en los días de terapia intensiva (24%); y una menor necesidad en el uso de respiradores, de 36%, en los pacientes internados.

¿Qué es y cómo funciona el suero equino inmune? 

El suero equino hiperinmune denominado “CoviFab” es una inmunoterapia basada en anticuerpos policlonales que puede aplicarse en pacientes adultos con cuadros de COVID-19 moderados o severos. 

Estos anticuerpos, a diferencia de los monoclonales, genera “muchos clones” frente a un antígeno  —sustancia que al introducirse en un cuerpo genera una respuesta inmunológica—, explicó a la agencia argentina Télam el director del Centro de Rediseño e Ingeniería de Proteínas de la Universidad Nacional de San Martín (CRIP-Unsam) y socio de la empresa biotecnológica Inmunova, Fernando Goldbaum.

Para crearlo, los investigadores argentinos inyectaron una proteína de SARS-CoV-2 que opera como antígeno en caballos y, una vez dentro de los animales, induce a la creación de anticuerpos que evitan que el dicha proteína se introduzca en sus células.

Se le llama hiperinmune porque la cantidad de proteínas del virus introducidas en los caballos es alta, lo que se traduce en la generación de un gran volumen de anticuerpos que, en una etapa posterior, son procesados biotecnológicamente para obtenerlos y utilizarlos en seres humanos, sin producir efectos adversos. Una vez en el cuerpo humano, fomenta el desarrollo de anticuerpos propios, y una reducción de la propagación del virus. 

“Usamos anticuerpos policlonales porque, al reconocer al antígeno de diferentes formas, genera mayor potencia, mayor capacidad neutralizante y menor posibilidad de que los mutantes no sean neutralizados”, explicó Goldbaum.

Aun así, se aclara que no fue probado en mujeres embarazadas, y su uso no es recomendado para ellas, dado que puede generar daño fetal. Tampoco fue probada en población pediátrica. 

Suero equino inmune: ¿mejor que el plasma humano?

En varios países se ha utilizado la transfusión de plasma humano de pacientes recuperados de COVID-19 para generar respuestas inmunológicas en personas que están cursando la enfermedad. A pesar de que este recurso ha demostrado efectividad, el suero equino hiperinmune es más potente y se produce a mayor escala. 

Mientras ambas herramientas son formas de inmunización pasiva, es decir, se producen en cuerpos externos y se insertan luego en cuerpos externos (en el caso del plasma, se produce en el cuerpo de un paciente recuperado y en el del suero equino en un caballo), una vacuna genera anticuerpos propios en la persona inmunizada. 

Fuente: sputniknews

Imagen: © Foto : Pixabay